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No todos saben que el ejército japonés estuvo a punto de lanzar, primero que Estados Unidos, la primera bomba atómica a través de "Proyecto Ni".Antes del comienzo de la guerra en el Pacífico, Japón contaba con importantes adelantos en física nuclear, y estaba interesado, sobre todo, en la creación en cadena de los núcleos de uranio, capaces de provocar explosiones de gran potencia. Takeo Yasuda, General de la fuerza aérea, fue el primero en interesarse por la idea, gracias a Sagane, uno de sus profesores, que había viajado a Estados Unidos y conversado con varios jóvenes físicos durante su práctica en la Universidad de California, poniéndose al tanto de los nuevos descubrimientos de la física nuclear.
En 1941, bajo la dirección de Ioshio Nishina, el Instituto de Investigaciones Físico-Químicas comienza los trabajos del "Proyecto Ni", nombre que corresponde a la primera silaba del nombre del jefe máximo del instituto. A partir de ese momento el alto mando militar japonés piensa en cambiar la marcha de la guerra a través de sus bombas atómicas. Sin embargo, la tarea de conseguir uranio no era fácil. Cuando pidieron ayuda a Alemania a través de su embajador en Tokio, Berlín respondió que su gobierno necesitaba saber con qué fin solicitaban los japoneses tales cantidades del preciado mineral. Indignado, uno de los jefes militares respondió: "Dígale a su gobierno que no olvide que Japón libra una guerra contra Estados Unidos y Gran Bretaña como aliado de Alemania".
A finales de 1943 fue enviada a Japón una tonelada de uranio, transportado en un submarino alemán que fue destruido por barcos norteamericanos antes de llegar a su destino.
A comienzos de 1944 los japoneses se encontraban en la etapa de investigaciones de laboratorio con el propósito de fabricar la primera bomba atómica. El 9 de julio de ese año iniciaban un importante experimento de división de los isótopos de uranio. Ya estaban construidas dos plantas de enriquecimiento para el mineral, que debía llegar de China y Corea, y poca cantidad de la prefectura japonesa de Fukushima, donde fueron enviados cientos de alumnos de escuelas cercanas para horadar rocas y transportar las piedras en carros hacia la fábrica de enriquecimiento.
Llegó el año 1945. En los altos círculos del palacio imperial se sabía que para obtener la bomba atómica se necesitaba uranio. El "Proyecto Ni" continuaba a toda marcha. En marzo de ese año, cuando los japoneses planearon arrojar una bomba sobre la isla de Saipán, aviones B-29 norteamericanos bombardearon varias ciudades japonesas. Y el día 13 de abril se vino abajo el edificio No. 49 donde radicaba el laboratorio del "Poyecto "Ni". Aún así, los nipones persistían en su idea.
El 6 de agosto una bomba atómica norteamericana redujo a cenizas la prefectura de Hiroshima. El profesor Nishima comprobó que se trataba de una bomba de gran potencia.
Fue entonces que el alto mando miliar propuso un plan: anunciarían el fallecimiento de todos los científicos que trabajaban en el "Proyecto Ni" a consecuencia de los bombardeos. Organizarían sus funerales ficticios ante el mundo. Más tarde serían llevados a la región de Nagano, donde prepararían una ciudadela subterránea para la protección del emperador. En seis meses fabricarían la bomba atómica y la harían explotar en la plaza de armas ocupada por Estados Unidos, lo que habría de cambiar la marcha de la guerra a favor del país del sol naciente. Los físicos escucharon el plan en silencio. Se daban cuenta de que aquellos proyectos jamás podrían realizarse en el plazo fijado. Los uniformados hablaban otro idioma. "De todas formas", insistió el máximo jefe militar "continuaremos con nuestro trabajo. Hay que fabricar la bomba. Si no es para esta guerra será para la próxima".
Tras la capitulación, Japón pudo ocultar la historia del "Proyecto NI". Hasta un día, para que muchos fueran los sorprendidos.
Artículo de ALLEN :albenyhwh@yahoo.es.
